Fiebre del barro en los caballos: Causa, síntomas, diagnóstico y tratamiento

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La fiebre del fango (estreptotricosis subcutánea) es una dermatitis exudativa de los animales y, muy ocasionalmente, de los seres humanos. Es más frecuente en rumiantes y sólo ocurre esporádicamente en caballos. Con la posible excepción de las ovejas, los animales de los trópicos se ven afectados con mayor frecuencia y gravedad que los de las zonas templadas. Esta afección a veces se conoce como escaldadura por lluvia, dermatofilosis o talón graso.

Causas de la fiebre del barro

La penetración de Dermatophilus congolensis produce la enfermedad en la epidermis. D congolensis pertenece a un grupo grande y heterogéneo de bacterias, los actinomicetos, cuyo hábitat principal es el suelo. Sin embargo, D congolensis vive sólo en el tejido vivo de la epidermis. Se trata de un organismo grampositivo que crece en forma de filamentos ramificados, cuyos cilindros hifales se condensan en dos planos en ángulo recto dando lugar a cuerpos de cocoides que, con el tiempo, se convierten en zoosporas altamente móviles de menos de 1 micrómetro de diámetro y son el medio esencial de diseminación del patógeno. La masa filamentosa -el micelio- se fragmenta fácilmente.

Epidemiología de la dermatofilosis

Los únicos reservorios conocidos de D congolensis han afectado crónicamente al animal. El organismo puede estar presente en estado de reposo en la epidermis hasta que las condiciones climáticas locales, precisamente un período de clima cálido y húmedo, promuevan una mayor multiplicación del micelio y la formación de las zoosporas. Para establecer la infección en nuevas áreas de piel en un animal infectado, o en un animal previamente no infectado, las zoosporas móviles, que responden al dióxido de carbono que se difunde a través de la piel, deben penetrar en la capa sebácea y entrar en la epidermis. Germinan en la dermis, produciendo una hifa y finalmente un micelio.

Las abrasiones menores de las capas superficiales de la piel hacen que un animal sea más susceptible a la infección. La enfermedad es más común en animales jóvenes porque su capa sebácea es más delgada y puede debilitarse más fácilmente con una humectación prolongada. Los artrópodos que pican, como las garrapatas y las moscas, que son más frecuentes y activos en condiciones cálidas y húmedas, desempeñan un papel en la transferencia mecánica de las zoosporas. No parece haberse investigado hasta qué punto la sudoración de los caballos favorece la infección.

Hallazgos clínicos y patogénesis

Los potros y los caballos jóvenes son los más susceptibles. Cualquier parte del tegumento puede estar involucrada, aunque la espalda, los hombros y los flancos suelen ser los más afectados. Los casos en los que los patrones y las coronas fueron las principales áreas afectadas también se han descrito como fiebre del lodo en los caballos.

En las primeras etapas después de la infección, la afluencia de neutrófilos en la piel afectada, las reacciones inflamatorias y la exudación severa resultante matan los pelos de la capa y producen la característica, llamada apariencia de “pincel viejo” de las lesiones. Estas lesiones, que se dispersan sobre la piel, se fusionan con otras para crear costras circulares y elevadas o costras de hasta 2 cm de diámetro. No pican y la mayoría se curan espontáneamente en unas pocas semanas, aunque algunas pueden persistir indefinidamente. Los factores que gobiernan la reducción de la diseminación y la subsiguiente curación de las lesiones en aproximadamente 3 semanas o menos se comprenden de manera imperfecta.

Diagnóstico de la fiebre del barro

La aparición de las lesiones en un animal clínicamente afectado es altamente sugestiva de estreptotricosis, que requiere diferenciación sólo de las lesiones de las primeras etapas de la tiña o pioderma.

El diagnóstico confirmado se realiza de forma precoz observando la morfología inusual de D congolensis en frotis de exudado o costras que, en caso necesario, han sido humedecidas, trituradas y burladas y teñidas con azul de metileno o Giemsa. Los preparados teñidos con anticuerpos fluorescentes son útiles cuando las estructuras esporuladoras originales son escasas, ya que se encuentran en material de muestras que contienen la epidermis afectada. El crecimiento de D congolensis en el laboratorio es bastante lento (toma 2-3 días) pero las colonias distintivas, que a menudo están rodeadas por una zona de hemólisis, son fácilmente reconocibles.

Tratamiento y control de la dermatofilosis en el caballo

Dado que las lesiones de la estreptotricosis suelen curarse espontáneamente, sólo se requiere terapia para los casos graves. La penicilina y la estreptomicina tienen una acción sinérgica sobre D congolensis in vitro, y una inyección parenteral única de una combinación de estos fármacos cura la mayoría de los casos. En caballos gravemente afectados en los trópicos, la oxitetraciclina de acción prolongada es altamente efectiva.

Dado que los casos de estreptotricosis cutánea en el caballo son en su mayoría esporádicos y muy dependientes de las condiciones climáticas, no ha habido necesidad de protección por medios inmunológicos. En cualquier caso, la variabilidad entre los antígenos de los flagelos de las zoosporas de D congolensis hace improbables las perspectivas de una vacuna de aplicación universal.

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